Miércoles, 18 Abril 2018 00:00

Dos generaciones operando juntas: tres jóvenes médicos que ejercen la misma especialidad junto con sus padres

 
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Dos generaciones trabajando juntas: Tres médicos con 40 años de experiencia ahora comparten el quirófano con sus hijas y colegas Dos generaciones trabajando juntas: Tres médicos con 40 años de experiencia ahora comparten el quirófano con sus hijas y colegas FOTO WILLIAM URDANETA

@OrianaFaoro                                    

Una cesárea complicada, hace 28 años, es una de las anécdotas que comparten José Miguel Odremán y Rosalucina Yáñez en la entrevista. Los dos son gineco-obstetras, y se entienden muy bien cuando recuerdan que “Rosalucina hizo un cólico nefrítico, le pusimos una peri (inyección peridural), y el útero se relajó  tanto que la bebé nació en podálica”.

La bebé a la que se refieren es Rosabel Campos, quien también los entiende perfectamente. Hoy en día es colega de su madre y del médico que la trajo al mundo, y forma parte de la plantilla de especialistas del Centro Clínico Familia, y atiende pacientes junto a su progenitora.

La dupla padre-hija se repite en el caso de Odremán, que comparte consulta con su hija y colega, María Lujana Odremán; y también en el caso del cirujano mastólogo José Navarro, quien ahora trabaja junto a su hija y homóloga, Lilian Navarro.

Dos generaciones de especialistas operan en el Centro Clínico Familia. Los primeros, los fundadores, pasan ahora los conocimientos y el testigo a la segunda generación de médicos que ahora comienzan el camino del ejercicio médico, en la situación política y económica más difícil que le ha tocado vivir a Venezuela.

Correo del Caroní visitó esta clínica privada para conocer la historia de tres médicos que trabajan junto a sus hijos en la misma especialidad, para mantener su legado no solo en la profesión sino en la calidad de servicio, al apostar a que sí es posible permanecer en el país.

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José Miguel y María Lujana Odremán operan juntos en la unidad materno infantil del Centro Clínico Familia
 

“Siempre quise ser como mis padres” 

“Ya yo había hecho cesáreas en el posgrado, pero la primera cesárea con mi papá fue de muchos nervios. ¡Imagínate! Enfrentarme a ese personaje que respeto tanto, que sabe tanto”, admite María Lujana Odremán en la entrevista. Tiene 33 años, es médica egresada de la Universidad de Oriente (UDO) con posgrado en obstetricia de la misma alma máter y con otro en Medicina materno-fetal de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ejerce junto a su padre, José Miguel Odremán, en la Clínica Familia, y hace un año de aquella primera experiencia juntos en quirófano.

Odremán recuerda haberle dicho a su hija lo difícil que puede llegar a ser la profesión: tener que estar disponible las 24 horas para atender partos o cesáreas de madrugada, lidiar con las emergencias… “Muchas veces mi esposa y yo nos llevábamos a los niños al hospital, a las emergencias, porque no teníamos con quién dejarlos”, señaló, pero ya la vocación de su hija estuvo siempre definida. “Yo siempre dije que iba a estudiar medicina e iba a ser médico como mis padres”.

¿Cómo es para padre e hija trabajar juntos, trayendo niños al mundo? Para María Lujana “es invaluable” poder compartir y ejercer con su padre, y recibir en el terreno los consejos y enseñanzas de quien tiene 40 años de experiencia. Para José Miguel “transmitirle los conocimientos a nuestros hijos es muy plancentero”, incluso en aquellos momentos en los que pueden discrepar. “Uno va aprendiendo truquitos, que si es así, que si no… Al final mi papá casi siempre tiene la razón y yo he cambiado mucho mi forma de operar viéndolo a él”, admite María Lujana, quien poco a poco se abre camino dentro de la carrera.

“Estaba una vez en el módulo de Los Olivos atendiendo un asunto con un reposo médico y una pareja que no me conocía me comenzó a hablar de una doctora en la Clínica Familia que era una maravilla, que hacía unas evaluaciones ecográficas maravillosas… Cuando me dijeron el nombre yo me sentí muy orgulloso: ¡Esa es mi hija!”, se dijo José Miguel Odremán. 

“Mi hija es muy acertada con sus pacientes”

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José y Lilian Navarro son ambos cirujanos mastólogos
 

José Navarro es cirujano mastólogo con 40 años de experiencia. Comparte los roles de padre y mentor con su hija, la también cirujano mastólogo Lilian Navarro. “Tengo un vínculo muy especial con mi hija, me gusta que ella tome decisiones porque la observo y veo que tiene decisiones muy acertadas con sus pacientes”, cuenta.

Lilian Navarro tiene 29 años y se graduó de médico en la Universidad de Carabobo, estudió posgrado en cirugía general en la UCV, en el hospital Pérez Carreño de Caracas, y un diplomado es mastología, rama dedicada a la atención de patologías benignas y malignas de la mama. “En mi familia siempre hubo el aliento a que fuera médico, crecí viendo cómo mi papá tenía tiempo para estar con nosotros y para ejercer su carrera y quise hacerlo igual”, señala Lilian.

Dos generaciones comparten especialidad y pasión, pero no las mismas circunstancias. Cuando José Navarro comenzó su carrera no existía la hiperinflación, el control cambiario o la escasez de insumos médico quirúrgicos y medicinas en Venezuela. Sin embargo, estos obstáculos son superados gracias al apoyo familiar y al ingenio de ambos especialistas a la hora de “resolver con lo que tenemos”, como resume Lilian.

El deseo de permanecer en Venezuela es protagónico en estas tres historias. José Navarro lo destaca como un punto de honor, pues últimamente hay mucha presión hacia los jóvenes profesionales de salir del país, y de hecho ya una de sus hijas, también cirujano, se fue a vivir a Colombia con su esposo.

“Apoyarnos como familia para sobrevivir en una sociedad tan caótica es la clave de la resiliencia (…) siempre haces equipo con otros médicos al operar, pero que ese equipo sea tu familia es invaluable”, coincide Lilian convencida, al agradecer las enseñanzas de su padre en el campo laboral, pues además de enseñarle, también la deja ser ella misma. 

“Mi mamá es mi ejemplo a seguir”

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Rosalucina Yánez y Rosabel Campos son madre e hija, gineco-obstétras y hacen cesáreas juntas
 

Rosabel Campos es la protagonista de la cesárea complicada con la que comenzó esta historia. 28 años después comparte especialidad con el médico que la trajo al mundo y también con su madre, la ginecólogo y obstetra Rosalucina Yáñez. “Te puedes imaginar el respeto que le tengo al doctor (José Odremán) por traerme a mi niña sana al mundo, el respeto que le tiene ella también, y la emoción que es que ahora ella opere con nosotros”, confiesa la experimentada obstetra.

Rosabel tiene 28 años y se graduó de médico cirujano en la UCV, donde también cursó su posgrado en obstetricia. Hace una semana operó por primera vez junto a su madre. “Es difícil enfrentarte a tu mamá y decir ‘yo creo que esto no es así’,  pero al final es muy grato, desarrollamos la relación madre-hija y como colegas, estudiamos juntas, nos actualizamos juntas… Podemos tener opiniones diferentes pero llegas a un acuerdo muy satisfactorio”.

Para Rosabel es un sueño realidad operar junto a su madre. “Cuando era chiquita y no tenía con quién dejarme, mi mamá me traía al quirófano y yo esperaba sentadita a un lado, viéndola a ella operar, y era un sueño mío operar con ella. La primera vez que operamos juntas sí, tuve nervios, pero más era la emoción (…) Mi mamá es mi ejemplo a seguir y trabajar juntas nos ha unido mucho más. Es indescriptible.

***

Superar la crisis socioeconómica en familia ha sido la clave para la mayoría de venezolanos, sobre todo para los que persisten en el país. El apoyo de trabajar en los consultorios y con los equipos de sus padres es imprescindible para estas tres jóvenes profesionales, pues los costes para adquirir equipos propios superan la capacidad financiera de cualquier especialista.

Pero también prevalece mantener la tradición familiar. Las tres médicos tienen presente el mantener lo que construyeron sus padres al fundar el Centro Clínico Familia, y mantener la calidad de atención pese a las dificultades actuales.

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Las tres pasaron de compartir en la clínica y hasta esperar dentro de los quirófanos en su niñez, a ser las protagonistas del acto médico, las portadoras del estetoscopio y las batas blancas. “Cuando estudiábamos nos decían ‘a ti te va a ir mejor porque tu papá es médico’ y sí, tenían razón, porque nos han inculcado con mucho arraigo el valor de ser médico y la ética, y ahora poder contar con sus enseñanzas es invaluable”, resume María Lujana Odremán sobre la experiencia de trabajar junto a su padre, argumento suscrito por sus dos colegas. Los tres médicos, padres orgullosos, asienten con cariño.

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Las jóvenes quieren mantener el legado del Centro Clínico Familia
 
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