Opinión

El exilio de Luisa Ortega ha facilitado el eco contra la dictadura en Venezuela. El régimen, tirano y represivo, vuelve a estar bajo la lupa por corrupción. Además en uno de los ámbitos más sensibles: la escasez de alimentos. Primera vez que el Presidente está salpicado por un caso de corrupción. El CLAP es reflejo de que a la revolución no le importa el pueblo. Antes lo sabíamos los venezolanos, ahora lo sabe el mundo. 

Domingo, 13 Agosto 2017 00:00

El truco en la edad antigua consistía en: generar, por distintos medios, el consentimiento futuro del pueblo a efectos de asegurar su continuidad en el poder. Por aquellos tiempos no se habían inventado las bolsas del CLAP y las becas, entre muchos otros artificios, que hoy garantizan la permanencia en el poder.

La Constituyente no es la causa de los males en Venezuela, es el fortalecimiento de la crisis. Es la sordera del gobierno que juega con la fe de algunos venezolanos.

Una estimación de Fedecámaras ubicó en 10 por ciento los comercios que acataron la paralización. Comerciantes y trabajadores consultados se justificaron en “si no trabajo, no como”.

El habitual esquema de repartición de beneficios en vísperas electorales no solo evidencia la ratificación de la política demagógica y clientelar del Gobierno, sino el desgaste de sus mecanismos de congraciamiento con la población: esa a la que reprime por exigir el cambio político, que desconoce para emprender un proceso constituyente, pero a la que pretende engañar prometiendo combatir la inflación con una Asamblea que aspira elegir el 30 de julio.

Corrientes laborales adversas al oficialismo aseguran que la negociación se ha hecho a puerta cerrada. Resaltan que la entrega de cajas gratuitas del CLAP es bienvenida, pero no comprará conciencias.

El caserío del municipio Independencia, del estado Anzoátegui, lleva tres días de protesta que comenzó por una razón: hace una semana depositaron cinco millones de bolívares para la bolsa de comida del CLAP y nunca llegó. Les ha tocado pasar hambre y no hay esperanzas de que eso cambie.

La comunidad indígena Kariña, de Mamo Arriba, fue la que mantuvo su protesta más tiempo, denunciando no haber recibido la bolsa de comida desde el 23 de enero de este año.

Este jueves cerraron la vía principal de Castillito para exigir una bolsa de alimentos a precio regulado, luego de pasar la noche sin dormir para evitar que un grupo de vecinos saquearan el mercado de Puerto Ordaz.

Vecinos de Francisco de Miranda, Ruiz Pineda y Pozo Verde cerraron las vías exigiendo al Gobierno la continua distribución de comida a precios regulados, sin tener que trancar calles para ello.



Página 6 de 23

El supuesto atentado presidencial en los primeros días de este mes, convertido en burla nacional sin importar la gravedad que tal ...

Al observar los borbotones del Orinoco, del Caroní o del Caura, asalta la inquietud sobre el espíritu de la población que ha resis...

El historiador Rafael Marrón González continúa su repaso de la vida del Libertador en su columna de esta semana. ...

Ya sabemos que este año que termina hemos tenido pupitres vacíos: no vino aquel niño porque no tuvo para el transporte, el otro po...