Opinión

No debemos resignarnos a la llamada “normalización” de la vida política de Venezuela, que no es otra cosa que la hegemonía roja siga en el despotismo y el conjunto de la nación siga aplastada.
El régimen está ideologizado hacia un socialismo comunistoide, que aspira resucitar, pero dirigido por un grupo incompetente, ignorante y condenado al fracaso, pero arrasando con todo lo que encuentren a su paso en la retirada.
Los días ponen nuevas trabas y más desesperanzas a las soluciones económicas, a la dinámica social y al vegetativo estatus institucional; además desde la estridencia en redes sociales no parece existir opinión donde se represente la ciudadanía.
Cabe estar conscientes que, si al Homo Videns de Sartori se le podía acusar de estúpido y pasivo, el Homo Twitter de Cansino racionaliza el discurso con aguda inteligencia. Es capaz de crear metáforas de la realidad con apenas 140 caracteres.
A nadie le extraña en Venezuela que la Universidad de Guayana (UNEG), que en sus inicios de los años 80 y 90 se propuso educar para la libertad y la excelencia, ahora esté cerrada por “falta de presupuesto”.
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